Rincones del Atlántico

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Papas de fuera se venden como si fueran del país

La papa canaria compite con productos procedentes de
la importación ilegal. / Miguel Fagundo La COAG
denuncia que llegan a las Islas procedentes de Israel
y tratadas con pesticidas prohibidos en la Unión
Europea
Verónica Alemán / Santa Cruz de Tenerife
El mercado de papas en Canarias está repleto de
productos foráneos que se venden como si fueran del
país. Especialmente ocurre así entre los meses de
noviembre y abril, en que aún no ha salido a la venta
la producción insular. Así le consta a los integrantes
de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y
Ganaderos (COAG) de Canarias, que comprobaron esta
situación en visitas a Mercatenerife y Mercalaspalmas.
Los responsables de COAG aseguran que es incalculable
la cantidad de papas procedentes de Gran Bretaña e
Israel que se han vendido hasta el mes de abril como
si fueran canarias, porque "al tratarse de una
actividad ilícita, no existen cifras oficiales". La
única posibilidad de defensa que tienen los
consumidores para evitar este tipo de fraudes es
exigir que se indique en la etiqueta los datos de
trazabilidad del producto, es decir, que se haga en
ella referencia a su procedencia y a las condiciones
en que ha sido cultivado. Las papas procedentes de
Israel presentan el riesgo añadido de ser cultivadas
sin los controles sanitarios exigidos por la Unión
Europea a sus agricultores, como es el empleo de un
poderoso pesticida elaborado a partir de bromuro de
metilo, que deja restos de bromo en la papa.
"No se puede cuantificar cuántas papas de fuera se han
vendido como si fueran de Canarias", asegura Manuel
Redondo, responsable técnico de la COAG en Tenerife.
Pero se puede hacer una estimación si se tiene en
cuenta que la papa del país se comercializa entre mayo
y octubre y, en cambio, hasta el mes de abril, los
mercados estaban repletos de supuestas papas canarias.

La progresiva sustitución de la papa canaria por papa
importada es en sí misma una señal del deterioro de la
producción en un lugar que tradicionalmente fue
exportador de este producto. Pero el problema es aún
mayor si se tiene en cuenta el fraude que significa
vender las papas foráneas como si fueran locales.
Además, muchas de estas papas entran a las Islas de
contrabando, con los datos de procedencia falseados.
La única posibilidad que tienen los consumidores para
evitar ser víctimas de este fraude es exigir la
aplicación generalizada de las etiquetas
identificativas en las que se incluyan los datos de
trazabilidad, que son los que permiten seguir la pista
al producto, identificando dónde y cómo se ha
producido.
La trazabilidad y los exigentes requisitos
fitosanitarios de la Unión Europea son algunas de las
condiciones bajo las que se producen las papas en
Canarias, de forma que el consumo del producto local
ofrece a los consumidores determinadas garantías
respecto a su salud. En cambio, gran parte de las
papas que se importan en las Islas proceden de Israel,
donde no se aplican los controles exigidos por la UE a
sus agricultores. Israel es el único país productor de
papas que utiliza en su cultivo el bromuro de metilo,
un desinfectante del suelo muy poderoso, que en Europa
está prohibido y que deja residuos de bromo en la
papa, informa el técnico de la COAG.
Actualmente se están evaluando los efectos negativos
sobre la salud humana como consecuencia del consumo de
productos tratados con este pesticida. Se sabe que
provoca náuseas, pero también se está estimando que
tenga efectos cancerígenos a largo plazo.
La COAG ha denunciado esta situación ante la
Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias.
En el caso de que no se obtenga una respuesta oficial, la
coordinadora de productores tiene previsto el
desarrollo de una campaña para que se retiren del
mercado canario las papas israelitas.
El otro país desde el que se importan papas a las
Islas es Gran Bretaña. La diferencia de la papa local
con la británica reside en la calidad, que es mayor
entre las del país. Es otro de los motivos por los que
la COAG recomienda a los consumidores exigir la
etiqueta identificativa del origen del producto.

Importación ilegal
La entrada de las papas en Canarias a través del
contrabando se produce mediante mecanismos ilegales de
importación sencillos, según explica Manuel Redondo.
El sistema consiste en establecer un sistema de
"triangulación" a través del cual el producto no llega
directamente a Canarias desde su país de origen, sino
que va a otro lugar (Almería, o algún sitio en Gran
Bretaña, habitualmente) y desde allí se envía a las
Islas con un sello que lo identifica como procedente
de ese lugar por el que pasó antes de desembarcar en
el mercado canario.
Este procedimiento no es nuevo y exclusivo de la papa:
"está pasando con un montón de productos", señala el
técnico de COAG. Será difícil resolver este problema,
porque se da un choque de competencias entre la
administración estatal, que es la responsable de las
aduanas en puertos y aeropuertos, y la administración
autonómica, que es responsable del control del mercado
local. "Se tiran la pelota unos a otros", dice
Redondo, y mientras tanto, el mercado de productos
agrícolas sigue sin control.
Otro factor imprescindible en la creación de esta red
de contrabando es la implicación de importadores
"poderosos, aunque hay que aclarar que no todos los
importadores canarios están implicados en esto",
asegura el técnico de la COAG, quien muestra su
preocupación por otras circunstancias que explican la
reducción de la producción de la papa canaria: la
disminución de la superficie de explotación y el
sistema de precios, que impide el mantenimiento de la
vida campesina sostenida por la producción agraria.

Peligro de extinción
Canarias ha pasado de ser un exportador tradicional de
papas a convertirse en importador. Dado que, por los
ritmos de producción, las papas canarias salen al
mercado entre mayo y octubre, en el periodo de
noviembre a abril, tradicionalmente, se han importado
papas. El referente para las dos operaciones
comerciales era siempre Gran Bretaña.
En cambio, "ahora nos están metiendo papas de fuera
todo el año", y además se están ofreciendo como si
fueran locales.
Las cifras son reveladoras: en 1976, Canarias
exportaba 40.000 toneladas de papas al año. Treinta
años después, se importan 100.000 toneladas anuales,
para abastecer un consumo cifrado entre las
135.000-140.000 toneladas. Sólo hace diez o doce años,
Canarias producía la misma cantidad que importa ahora,
mientras que ahora sólo produce menos de un tercio de
esa cantidad.
La COAG explica esta desproporción "en gran medida por
el progresivo abandono de tierras de cultivo". En los
treinta años pasados desde 1976, de las 15.000
hectáreas cultivadas, quedan ahora sólo 5.000 en todo
el Archipiélago. El proceso se va acelerando con los
años. Según los censos del Cabildo de Tenerife, en los
últimos ocho años se redujo esta superficie en un 40%.

Uno de los motivos que provocan el abandono de la
producción es el diferencial de precios en origen y en
el mercado y la reducción de la renta agraria, que
llega sólo al 60% de la renta media española.
Los productores de papas sólo reciben un 25% ó 30% del
precio total que paga el consumidor. Por este motivo,
la COAG también recomienda a los consumidores que
exijan el doble etiquetado, en el que se aprecie la
diferencia de precios en origen y al final de la
cadena de intermediarios.
Todas estas circunstancias llevan al abandono de las
labores agrícolas, de forma que la edad media de los
agricultores canarios es de 60 años. Así, la papa y la
agricultura en las Islas están en peligro de
extinción.
Año 1 - Edición 3 - Fecha: 01-06-2006
Economía

Escrito por, LA VERDAD DE CANARIAS



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